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¿Actuar pensando en mañana, o vivir el hoy?

Las distintas visiones de dos sabios del Talmud sobre cómo disfrutar cada día

No tenemos tiempo. Para nada. Con tal de ahorrarlo corremos cada vez más rápido. Pero la economía del tiempo nos elude. Aterra ser testigos de su paso. Sin barrera ni muralla que pueda frenarlo. Un día vemos a nuestros hijos grandes, enormes, mayores y no logramos entender cuándo fue que sucedió. El paso del tiempo nos empuja a desear que se detenga, mientras lo vemos ir. El espejo nos habla cada mañana y nos deja sin respuestas. ¿Cómo medirlo, cómo aprovecharlo, cómo entender el tiempo?

Hilel y Shamai, dos de los más grandes sabios del Talmud en el Siglo I de esta era, solían discutir y estar en desacuerdo acerca de cada letra de la Ley. Lo que es importante destacar es que sus diferencias no eran apenas caprichos o enconos personales. El debate mostraba sus diferentes maneras de comprender la vida, el mundo y al ser humano.

En el Tratado de Beitzáh 16a, nos cuentan que todo lo que Shamai comía era exclusivamente en honor al Shabat. Por lo que si encontraba en el mercado un fruto hermoso, lo separaba y decía: “Este será guardado especialmente para el próximo Shabat”. Si más tarde encontraba un fruto aún mejor, separaba entonces este último para el Shabat y se comía el primero. Sin embargo, Hilel entendía que todo debía hacerse celebrando cada momento, que cada día tenía un valor y contaba con una oportunidad irrepetible. Por lo que siempre se lo escuchaba decir: “Baruj Hashem, iom iom (Bendito sea, día a día)”.

Desde la perspectiva de Shamai el tiempo es un viaje hacia un destino. No es apenas una secuencia azarosa de momentos, sino que tiene un propósito, una dirección. Nuestras decisiones de hoy deben estar guiadas en función de los destinos que queremos alcanzar. Este tiempo de hoy, es apenas una ínfima fracción de un tiempo entendido desde una visión más holística. Mientras que Hilel, en contraste, entiende que debemos vivir cada día como si fuese el comienzo y el fin de todos los tiempos. El hoy no debe estar condicionado por lo que sucedió ayer, ni por lo que vendrá mañana. “Bendito sea, día a día” implica asumir que esta bendición que tengo frente a mí la tengo sólo por hoy. Y que mañana no sólo no sabré si la tendré, sino que ni siquiera puedo saber quién seré.

Entonces, ¿actúo pensando en mi futuro, o vivo definitivamente el hoy?

En la lectura de la Torá de esta semana aparece la llamada “Cuenta del Omer” (Levítico 23:15-16). Allí se nos prescribe contar los días que van desde la fiesta de Pesaj (que recuerda la salida de los israelitas de Egipto), hasta la festividad de Shavuot (en que Dios entrega la Torá a Moisés en el Monte Sinaí). En este momento del año nos encontramos en la mitad de la Cuenta de estas semanas. El texto invita a contar el tiempo. Lo curioso es que pide contar por un lado 7 semanas completas, y explica seguidamente que equivalen a contar 50 días. Los sabios entendieron en esta redundancia, que debemos aprender a vivir en los dos modos de entender el tiempo. La del ciclo del tiempo completo donde el todo y el objetivo es mucho más que la suma de sus partes, tanto como la importancia de contar cada uno de los días por sí mismo.

Shamai nos enseña que somos los arquitectos de nuestro futuro. Los diseñadores de nuestro mañana. Hilel nos intima a no dejar pasar una sola oportunidad de disfrutar, bendecir y agradecer cada fruto que se nos presenta en cada amanecer. Solo teniendo en claro el destino que queremos alcanzar, podremos darle relevancia, prioridad y sentido a la elección que se nos presenta en cada presente. Entonces, al tener visión de la vida a vivir, reconocer el verdadero valor de las cosas que se nos presentan hoy, abrazarlas y no dejarlas escapar. Aprovecharlas en ese instante, antes que desaparezcan. Descubrir que podemos disfrutar al máximo cada momento, aprendiendo a elegir desde la sabiduría de un tiempo que va más allá del tiempo.

Shamai nos enseña que somos los arquitectos de nuestro futuro. Los diseñadores de nuestro mañana. Hilel nos intima a no dejar pasar una sola oportunidad de disfrutar, bendecir y agradecer cada fruto que se nos presenta en cada amanecer
Shamai nos enseña que somos los arquitectos de nuestro futuro. Los diseñadores de nuestro mañana. Hilel nos intima a no dejar pasar una sola oportunidad de disfrutar, bendecir y agradecer cada fruto que se nos presenta en cada amanecer

Amigos queridos. Amigos todos.

Según los místicos, cada semana de la Cuenta del Omer está vinculada a una de las Sefirot, emanaciones de lo divino. Cada semana representa una parte del cuerpo y a la vez, una medida del alma a cultivar. La cuarta semana que acaba de terminar es la de “Netzer”, “la Victoria”, la pierna derecha que da el primer paso. Netzaj está relacionada a nuestra vocación de avanzar, al espíritu emprendedor de lograrlo, a la convicción de vencer. Es el paso decidido que damos hacia nuestro mañana. Lo que nos motiva a ir hacia adelante en lo que nos propongamos, en lo que necesitemos alcanzar, en lo que busquemos triunfar.

En contraposición a Netzaj, esta semana comenzamos la Sefirá de Hod, la otra pierna de nuestro andar. Hod es el pie que frena, el que se detiene para recalcular. Remite al sentido de lo práctico, a la razón como tamiz de los deseos, a nuestra mente como filtro de las motivaciones emocionales. Mientras Netzaj habla de avanzar hacia el deseo, Hod le da molde a la concreción o no concreción de ese deseo. Netzaj es esa parte nuestra que lo dice todo, Hod es la que decide consentir, la que está segura de que es mejor en esta ocasión callar. La que en vez de abrir la puerta, decide esperar.

Una es la de la motivación, la otra la de la moderación. Son dos las piernas que nos llevan a destino. El destino no se alcanza dando pasos en falso, ni quedándonos inmóviles. No queriendo llegar en un instante, ni adormecidos esperando a que el futuro llegue solo. Esta semana estamos llamados a pensar nuestros movimientos, a recapacitar nuestras motivaciones y racionalizar nuestras emociones. Para dar los pasos precisos y ser el vehículo equilibrado de lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos.

Con la sabiduría de caminar en equilibrio hacia el mañana, hacer que cada día sea único y que toda nuestra vida entonces, cuente.

*El Rab Ale Avruj es Rabino de la Comunidad Amijai, y Vicepresidente de la Asamblea Rabínica Latinoamericana del Movimiento Masorti.

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