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En el Día Mundial de las Aves Migratorias, apaga las luces en la noche

Colombia es el país que registra el mayor número de aves en el mundo, de las cuales el 14,5 % son especies migratorias, algunas de las cuales se ecuentran amenazadas por afectaciones al medio ambiente. Foto: Jardín Botánico de Bogotá

Existe un grupo selecto de seres que tienen la capacidad de atravesar continentes enteros con sus pequeñas alas; existe un grupo elegido que recorre rutas milenarias en búsqueda de esteros, con el anhelo de alimento y nido; existen aves que se parecen a los hombres, con panzas vacías y ligeras de plumaje, que “huyen” de sus lugares de origen esperando volver.

Este sábado 14 de mayo se conmemora el Día Mundial de las Aves Migratorias, una fecha en la que se busca concientizar a los habitantes de la tierra sobre la importancia de estas especies, que llegan a recorrer hasta 9.000 kilómetros en búsqueda de calor y comida, y las cuales se encuentran amenazadas por la “alteración y destrucción de sus hábitats a causa de la deforestación y la construcción de infraestructura”, según informó la ONG World Wildlife Fund (WWF).

Esta jornada, que lleva el lema ‘Atenuar las luces para las aves en la noche’, tiene el objetivo de hacer un llamado a la ciudadanía, dado que es una amenaza importante y creciente para la vida silvestre, especialmente para las especies de aves migratorias.

Cada año, la contaminación lumínica contribuye a la muerte de millones de aves por colisiones. El exceso de luz artificial durante la noche puede desorientar a las aves durante su migración, lo que provoca colisiones fatales con edificios iluminados, torres de comunicación y otras estructuras.

“Aunque la mayoría de aves de nuestro país permanecen en las mismas zonas durante toda su vida y se desplazan para alimentarse o anidar, existen otras especies que han desarrollado adaptaciones que les permiten recorrer grandes distancias y utilizar distintos hábitats a lo largo del ciclo anual. Se trata de las migraciones, aquellos desplazamientos que algunas aves realizan -entre su lugar de reproducción y otras locaciones- de forma innata y cíclica en temporadas fijas del año; se mueven para buscar alimento, refugio y descanso”, señaló la organización dedicada a la conservación del medio ambiente.

Según la Guía de la especies migratorias de la biodiversidad en Colombia, el país ocupa el primer lugar en aves en el mundo con 1.954 especies, de las cuales 275 son tienen comportamientos migratorios, y de estas, al menos, 154 especies provienen de Norteamérica en búsqueda de bosques, humedales, esteros y playas en las que permanecerán por algunas temporadas hasta que cambian las condiciones en sus lugares de origen.

A su vez, los expertos han identificado tres grandes rutas que utilizan las aves que llegan al país, provenientes del norte del continente: la ruta del Atlántico, que ingresa a Sudamérica por Venezuela y las Guayanas; otras viajan al territorio nacional por las rutas de Centroamérica y otras que vuelan a través del golfo de México y llegan a la región Caribe, en donde encuentran temperaturas cálidas y alimentos en abundancia.

“Durante la época de migración, las aves vuelan enormes distancias, lo que hace que sea una época de mucha demanda energética, por lo tanto, los viajes se realizan por etapas, parando en puntos estratégicos donde puedan recuperar la energía (Bayly & Chaparro-Herrera, 2015). Así, las aves requieren de sitios que proporcionan gran cantidad de recursos para su alimentación y que a la vez sean lugares seguros para refugio y descanso”, señaló el Ministerio de Ambiente.

Dentro de algunas de las especies que llegan al país en su tránsito migratorio destacan el águila migratoria o gavilán aliancho, que viaja desde el sur de Canadá hasta el norte del departamento de Bolívar, viajando 8.800 kilómetros; el pato caretero canadienes; la reinita rayada que recorre 3.5000 kilómetros de vuelo sin parada desde Alaska o el norte de Canadá; y el elaenia austral o fiofío grande, que viene desde el sur del continente.

“La cacería, la contaminación del agua y del suelo por uso de pesticidas y herbicidas, y la destrucción de ecosistemas claves como playas, manglares, humedales o bosques, a causa de la deforestación, se consideran las principales amenazas que enfrentan las aves migratorias”, concluyó la cartera de Ambiente.

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