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“Supe qué era ir al Bronx y dormir en la calle”, Maleja, integrante de Gamma en el Desafío The Box

Maleja, del Desafío ‘The Box’ contó cómo fue su proceso para superar las drogas en la juventud. Tomada del programa La Red

Maleja, del Desafío The Box e integrante del equipo Gamma, en repetidas ocasiones les ha contado a sus compañeros en el reality cómo logró salir delante de la adicción a las drogas. Además, cómo es su trabajo como modelo web cam en el que su esposo es el encargado de tomarle las fotografías; incluso, en el capítulo del 13 de mayo, les enseñó a sus compañeras cómo posar sensualmente para las fotos.

Pero pocos conocen la verdadera historia detrás de cómo llegó a consumir drogas, cómo fue su primera vez fumando marihuana y llegó a dormir en las calles del Bronx por culpa del consumo de estupefacientes. Por ello, en entrevista con el programa de chismes ‘La Red,’ abrió su corazón y contó detalles íntimos de esta situación.

“Crecí solamente con mi mamá porque mi papá nos abandonó cuando tenía tres meses de nacida, soy la menor de tres hermanas y todas del mismo papá … Mi mamá no tenía tiempo para nosotras y no porque no quisiera, sino porque cuatro hijas, aseadora, su sueldo era muy poco, tenía que trabajar de sol a sol para poder mantenernos y debido a eso, caí en las drogas”, señaló la participante del Desafío ‘The Box’ para La Red.

Según la deportista, a los 14 años fue la primera vez que probó la marihuana con sus amigos y en ese momento encontró algo que nunca había tenido en su hogar, la aceptación y sentirse parte de un grupo social.

“… Empecé con marihuana, de ahí empecé a consumir muchas otras cosas, supe que era ir al Bronx, pasar las noches allá, drogarme, dormir en la calle. Abandoné mi casa porque quise, en ningún momento mi mamá me sacó de su casa, nunca mi familia me dio la espalda, siempre estuvieron ahí para apoyarme, para ayudarme, pero yo nunca quise aceptar la ayuda porque me sentía en lo mío”, agregó para el programa de chismes de Caracol.

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Cuando la bogotana no tenía para comprar la droga que consumía, siempre estaba rodeada de personas que tenían para su propio consumo, según contó, por lo que nunca tuvo la necesidad de robar o de agredir a otras personas para satisfacer sus necesidades de consumo.

Aunque vivió en repetidas ocasiones en las peligrosas calles del Bronx, su mente siempre le recordaba que tenía personas que la querían y esperaban en casa, por lo que siempre sintió que algo debía cambiar.

“… Fueron seis años, no alcancé a llegar al punto de ser indigente o tener un costal a mi espalda, una noche dormí en un parque y desperté con mucha hambre, ese día llamé a mi hermana Kate y le dije: ‘tengo mucha hambre, quiero comer’, entonces ella me respondió que las puertas de su casa siempre estaban abiertas”, recordó Maleja para La Red.

Desde el momento en que regresó a su casa junto a su hermana, nunca más sintió deseo de regresar a las calles, por lo que tomó la decisión de comenzar su lucha para desintoxicarse de todo lo que en algún momento consumió.

“El proceso de desintoxicación fue muy fuerte porque mi cuerpo ya tenía una dependencia, atenté muchas veces contra mi vida y cuando descubro que esa bicicleta me quitaba la ansiedad se me quitaba eso que tenía en el pecho y en las noches salía a caminar por el conjunto residencial y empezaba a correr, así fue como desintoxiqué mi cuerpo”, concluyó.

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